El uso de filtros en la fotografía de paisaje

por Rosa Isabel Vázquez 12/03/2010

Plants in motion por Rosa Isabel Vázquez

La fotografía de paisaje es una de las disciplinas más bellas y, también, más populares, pues para practicarla se conjugan el placer de fotografiar y el disfrute de los espacios naturales. Además, implica un alto grado de improvisación, pues debemos adaptarnos a condiciones que resultan incontrolables para nosotros, como son las meteorológicas, el estado del mar, etc. En muchas ocasiones, el uso de filtros fotográficos va a contribuir a resolver una gran cantidad de situaciones o a conseguir determinados efectos que sería imposible obtener de otra manera, ayudándonos así a sacar partido a cualquier circunstancia fotográfica que nos podamos encontrar.

Para ello, es conveniente disponer de una variada colección de filtros, en la que es mejor que prime la calidad frente a la cantidad. Cualquier elemento que situemos delante de nuestros objetivos, irremediablemente, va a restar calidad a nuestra toma, por tanto, vale la pena minimizar esa pérdida, utilizando filtros de las máximas prestaciones.

 

TIPOS DE FILTROS Y SISTEMAS

Si establecemos una escala de calidad, en general , los filtros de cristal serían los que ocuparían la primera posición, sobre todo si nos movemos en marcas de alta gama como B+W o Tiffen. Los filtros de resina, como Singh Ray o Lee, serían los siguientes en esta escala, para dejar, por último, a los de poliéster, como los Cokin. Lee también utiliza, en el caso específico de los filtros de densidad neutra, cristal, resina o poliéster, en función del número de pasos de luz que absorban. Hitech también ofrece diferentes filtros tanto de cristal como de resina.

 

Para conseguir detalle en la parte izquierda de la cascada, utilicé un filtro degradado neutro de cristal de 2 pasos marca Tiffen, situado lateralmente. Este filtro, de enorme calidad, no aporta dominantes a las imágenes.

Además de estos materiales, existen filtros de gelatina, flexibles y muy delicados, que se utilizan para evitar viñeteos con las lentes gran angular extremas. Estos se recortan al tamaño justo para que encajen en una ranura que suele incluir este tipo de lentes y que queda situada entre el objetivo y la cámara. Suelen ser filtros para corregir la colorimetría, aunque ahora, con la fotografía digital, es algo que resolvemos con la temperatura de color. Pero también hay de densidad neutra, muy útil, como después veremos, en la fotografía de paisaje.

Por supuesto, hay marcas medias y básicas fabricadas con cristal o resina que se han multiplicado con el mercado chino y que se ajustan mejor a un presupuesto limitado, pero conviene plantearse qué calidad queremos exigir a nuestras imágenes antes de hacer una compra precipitada.

El uso de filtros debe estar siempre justificado y es conveniente no utilizar más de un filtro a la vez, a no ser que resulte indispensable para obtener el resultado deseado. Además, debemos cuidar escrupulosamente su conservación, extremando su limpieza y sustituyendo inmediatamente aquellos que hayan sido dañados. De hecho, siempre que realizo un viaje fotográfico, llevo conmigo un set con los filtros que más utilizo de repuesto, por si alguno sufriera algún percance. Y ya han sido varias las ocasiones en que me han salvado la situación.

Respecto a los sistemas, los más utilizados son los circulares de rosca y los rectangulares, que necesitan de un sistema de portafiltros.

Los primeros suelen ser filtros de cristal, que se enroscan directamente en el objetivo. No es necesario tener un juego de filtros para cada lente; si se adquieren los filtros para nuestra focal de mayor diámetro, podremos utilizar anillas adaptadoras para el resto de lentes.

La segunda opción, los rectangulares, necesitan de un sistema de sujeción que se compone de una anilla, que enroscaría en nuestra lente, y un portafiltros que encaja en ella y que contiene unas ranuras en las que colocaríamos los filtros. Podemos encontrar diferentes tamaños en el mercado, la elección de uno de ellos debe ir en función de nuestro equipo y de nuestras preferencias.

Cokin, por ejemplo, ofrece cuatro tamaños diferentes, que se adaptan al tipo de cámara (y de lentes) con la que se trabaja: la Serie A (de 36 hasta 62 mm. de diámetro), la Serie P (de 48 hasta 82 mm. de diámetro), la Serie Z-Pro (de 49 hasta 96 mm. de diámetro + las cámaras de medio formato Hasselblad B50, Hasselblad B60, Hasselblad B70 y Rollei VI) y la Serie X-Pro (de 62 a 112 mm. de diámetro + las cámaras de medio formato Hasselblad B60, Hasselblad B70 y Rollei VI). Otro sistema muy utilizado es el Lee, que coincide con el tamaño del sistema Z-Pro de Cokin. El sistema de Hitech también es una opción recomendable, fabricado en aluminio, ofrece un sistema de calidad tanto para el tamaño correspondiente a la Serie P como para el de la Serie Z-Pro o Lee.

En las réflex digitales se utilizan comúnmente los sistemas P y Z-Pro o Lee, en los que se puede acoplar filtros de diversas marcas y calidades (Cokin, Singh Ray, Tiffen, Lee, Hitech…). La serie P se ajusta mejor al tamaño de los objetivos, pero hay que tener cuidado con el viñeteo cuando la utilicemos con lentes gran angular. Si nuestro portafiltros incluye espacio para 3 unidades, podemos serrarlo y dejar espacio sólo para una (en el caso de Cokin). También podemos adquirir la versión adaptada para el gran angular, más compacta y con espacio para un único filtro (Cokin y Hitech).

La serie Z-Pro o Lee es más grande y permite más libertad a la hora de mover a mano los filtros delante del objetivo, pero tiene un problema que lo convierte, en ocasiones, en un sistema incómodo. Al estar sobredimensionado, el gran tamaño de los filtros provoca que la luz se refleje en ellos (por la parte posterior) y eso se manifiesta en nuestra imagen tiñendo de un color grisáceo las esquinas de nuestra foto. Hace años utilizaba este sistema pero, a menudo, cuando el sol estaba a mi espalda o cuando tenía alguna superficie detrás que lo reflejaba, como, por ejemplo, en una playa bajo un acantilado, me aparecía este extraño efecto. La solución era tapar continuamente las esquinas del filtro con ambas manos, para evitar este reflejo de luz, pero aquello era tan molesto que estropeaba en gran medida ese momento de inspiración que debe ser fotografiar.

Actualmente utilizo el sistema de portafiltros Serie P de Hitech o Cokin y filtros Tiffen de cristal, que ofrecen una calidad muy superior a los de resina y no aportan ninguna dominante. Además, se fabrica una versión extra-larga, con la que es fácil sujetarlo con la mano, si lo que se desea es moverlo ante el objetivo.

 

FILTROS MÁS UTILIZADOS

Aunque existen muchísimos filtros en el mercado, nos vamos a centrar en aquellos que resultan más interesantes para la fotografía de paisaje.

El filtro polarizador

La función de este filtro es ordenar las vibraciones de los haces de luz y lograr que oscilen en una misma dirección. Aumenta el contraste, reduce los reflejos no metálicos y satura los colores. Es muy importante tener en cuenta que polariza al máximo a 90º de la posición del sol. El filtro debe enroscarse en la lente y después hay que girarlo, mirando por el visor para advertir la posición en que polariza a nuestro gusto, pues no siempre buscaremos polarizar al límite.

El uso del filtro polarizador resalta el cielo tras la cascada

Hay polarizadores lineales y circulares. Los primeros se utilizaban hasta la aparición de las lentes con autofocus, debido a que a su construcción generaba problemas al enfocar, así que fue necesario que los fabricantes comenzaran a producir otro tipo de polarizador, el circular, con el que se subsanaba esta cuestión. Ambos conviven en el mercado, pero el circular es el más utilizado.

Resulta ideal para resaltar nubes sobre un cielo azul, pero un uso muy importante en el paisaje es el de reducir brillos en lagos, ríos, etc, o en superficies que estén húmedas por la lluvia o el rocío o que, simplemente, estén reflejando luz (lecho de hojas de un bosque, fotografía aérea, etc.). Las funciones de contraste se pueden resolver con los ajustes del RAW, pero un brillo indeseable en nuestra foto, difícilmente podrá ser solucionado una vez que hayamos regresado a casa.

Debido al grosor de su montura, debemos tener precaución cuando se utilice con los grandes angulares, ya que suele viñetear, aunque B+W, por ejemplo, comercializa una versión “slim” pensada para estos casos, pero que no permite enroscar filtros sobre él. Y usado con grandes angulares, puede ser que provoque cierta desigualdad en los tonos del cielo, oscureciendo una parte y dejando mucho más desvaída otra. En este último caso, debe ser una valoración personal de cada situación la que nos haga decidir si utilizarlo o no.

 

Como absorbe entre 1,5 y 2 diafragmas, podemos utilizarlo para alargar las exposiciones en el caso de no tener un filtro de densidad neutra o de que éste no resulte suficiente.

Existen muchas variedades, como el polarizador cálido que, como su nombre indica, integra un filtro cálido como el 81A o el 85B, ahora ya en desuso, pero de gran utilidad en la época analógica. Otra variante es el gold’n’blue, que enfatiza de manera muy intensa los tonos dorados-rojos y los azules, cambiando de posición dichos colores según se gira el polarizador. Personalmente, me resulta algo agresivo y poco natural, pero puede ser interesante para aquellos que buscan resultados diferentes.

 

El filtro degradado neutro

Su uso es fundamental en la fotografía de paisaje. Se trata de un filtro dividido en dos partes, una oscura y otra transparente, que se unen de forma gradual, y que nos va a permitir compensar los contrastes entre luces y sombras, igualándolas, de forma que la exposición quede equilibrada.

 

Encontramos degradados de dos tipos, según su forma. Los rectangulares, que han de usarse con portafiltros y que generalmente permiten compensar más diferencia de luz (de 1 a 3 e incluso 5 pasos, según la marca), son ideales para utilizar con cielos abiertos. Y los circulares, que aunque son más suaves (1 ó 2 pasos en B+W) son muy útiles en situaciones en las que el contraste es menor; además, a pesar de que no se pueden desplazar como los rectangulares para ajustarse al encuadre, su transición, extremadamente suave, logra que ésta pase desapercibida. Los B+W de cristal tienen una enorme calidad y los suelo utilizar cuando fotografío en bosque, pues así evito que se sobreexponga la luz que se filtra entre las copas de los árboles con un efecto muy sutil que pasa inadvertido. Además, cuando fotografío con lluvia, el uso de este filtro, junto con el parasol de la lente y una funda de agua, me permiten trabajar tranquilamente y sin ningún problema, cuando con el rectangular sería muy complicado al quedar más expuesto.

Un filtro degradado neutro circular de 1 paso evitó, de manera sutil, que se sobreexpusiera la parte superior de la imagen.

El filtro degradado nos será de gran ayuda en diversas ocasiones. Su uso en horas crepusculares nos permite obtener detalle tanto en la zona de tierra como en el cielo (cuyos colores se intensifican). También nos aportará dramatismo cuando tengamos cielos cubiertos y, si lo giramos, podremos obtener detalle en zonas claras de la imagen que estén situadas en la parte inferior como, por ejemplo, un rompiente de agua, o en un lateral, como podría ser una cascada.

Dentro de los filtros rectangulares, podemos encontrar diferentes transiciones entre la zona oscura y la clara. La elección entre suave, normal o dura se debe ajustar al tipo de imagen que pensemos realizar. La transición normal es la más adecuada si sólo se va adquirir un filtro, la suave va a oscurecer más levemente los elementos que estén situados en esa zona de la imagen y por ello es la más discreta. Y la fuerte es recomendable para horizontes rectos como, por ejemplo, el mar. Para situaciones de este tipo, en las que además el sol se encuentra muy cercano al horizonte, lo más adecuado es utilizar un filtro degradado neutro inverso, cuya parte más oscura comienza en la mitad del filtro y se degrada hacia la parte superior.

 

Encajando esa zona oscura en el horizonte, se compensa la fuerte luminosidad del sol y se obtienen exposiciones correctas en las que todos elementos tienen detalle. Hay que tener precaución si hay sujetos grandes en la zona del horizonte, pues estos quedarán muy oscuros, aunque en exposiciones largas podemos mover el filtro para suavizar el efecto. Este degradado lo fabrican las marcas Singh Ray y Hitech.

También existen degradados con diferentes colores para obtener distintos efectos. Los resultados pueden ser sutiles o muy exagerados, dependiendo del filtro y de su uso, por lo que su utilización es muy personal. Creo que es interesante probar todo aquello que nos llame la atención, pues esa libertad va a influir en nuestro desarrollo como fotógrafos y, por supuesto, en el de nuestro estilo. Hace bastantes años utilicé este tipo de filtros durante una temporada, con resultados bastante desiguales, lo que me llevó a decantarme por el uso de los degradados neutros, con los que obtengo un resultado más natural, que encaja más con mi gusto personal.

 

Filtro de densidad neutra

Muy importante también en la fotografía de paisaje es el filtro de densidad neutra, de tono gris neutro que oscurece la escena sin afectar el color, lo que permite aumentar los tiempos de exposición.

Se utiliza para lograr determinados efectos sobre elementos en movimiento como, por ejemplo, en imágenes con agua en condiciones de excesiva luz. Si, a pesar de fijar la sensibilidad de la cámara al mínimo y cerrar el diafragma, la velocidad de obturación es demasiado rápida para obtener, por ejemplo, un río con agua sedosa, el filtro de densidad neutra nos reducirá esos pasos de luz que nos sobran para conseguir el efecto deseado.

 

Pero no sólo lo podremos utilizar con el agua: nieblas, nubes, plantas agitadas por el viento… podemos proporcionar una sensación de dinamismo a cualquier elemento que se mueva en nuestra imagen.

Hay filtros de densidad variable, como el Vari-ND de Singh Ray, que pueden añadir de 2 a 8 diafragmas, aunque éste sólo está disponible para diámetro de 77 mm., en montura normal o slim, y en 82mm, en montura normal. Además, se le pueden sumar 5 diafragmas más con el filtro Mor-Slo ND.

Existen distintas variantes, como por ejemplo el Vari-N-Duo de Singh Ray, que unifica un filtro polarizador cálido y uno de densidad neutra variable que puede ir de 2-2/3 a 8 diafragmas. Sólo está disponible para diámetro de 77 mm., en montura normal o slim.

La elección de un filtro de calidad se hace primordial en el caso del de densidad neutra. Marcas básicas, como puede ser Cokin, ofrecen filtros muy económicos pero que aportan fuertes dominantes magenta y, lamentablemente, pueden estropear nuestra foto.

 

 

Otros filtros

Más filtros que pueden resultar interesantes son:

El enhancer, que resalta los colores cálidos sin alterar el resto. Muy utilizado en fotografías otoñales, aunque la tecnología digital lo ha relegado al ser bastante fácil conseguir el mismo efecto con unos sencillos ajustes del RAW. Se fabrica con didimio, que curiosamente fue tomado como un elemento químico e introducido en la tabla periódica en un principio, pero que más tarde se descubrió que estaba compuesto por dos sustancias, a las que se llamó Praseodimio y Neodimio. Su mina de extracción más importante se encuentra en el norte de China.

Una variación del anterior es el filtro intensificador (de Singh Ray), que además de los colores cálidos, resalta también los verdes.

El filtro softar suaviza la imagen, lo que permite reducir la nitidez y crear ambientes más delicados.

Existen gran cantidad de filtros con efectos, algunos muy llamativos, como el que incluye un arco iris, el que convierte las luces puntuales en estrellas, etc. Su uso también es muy personal y siempre pueden ser utilizados para adentrarse en el mundo de la experimentación.

Finalmente, están los filtros U.V. y Skylight, que absorben los rayos ultravioleta. Resultan muy útiles en la alta montaña, aunque muchos fotógrafos prefieren llevarlos siempre puestos para proteger sus lentes. Yo no los utilizo para este fin, pues le restan calidad al resultado, pero ya he visto en más de un curso a algún alumno salvar su lente gracias a este filtro. Por ello no me atrevo a aconsejar que se prescinda de esta protección, pero sí, encarecidamente, que se retire cuando se va a utilizar otro filtro. La lente seguirá protegida pero no se sumará la pérdida de calidad por el uso conjunto de dos filtros, por no hablar del posible viñeteo que pueda producir.

 

TRANSPORTE DE FILTROS

Llega un momento en que nuestra mochila recuerda a un sonajero, debido a todas las cajitas con filtros que portamos en su interior. Cuando eso sucede, ha llegado el momento de adquirir un estuche portafiltros.

Actualmente existe bastante oferta en el mercado, así que a la hora de adquirir uno, debemos asegurarnos de que garanticen una excelente conservación. Es mejor almacenar por separado los filtros redondos y los rectangulares, para evitar que se dañen entre sí.

Y una vez comprado, no olvidarnos de revisar cada filtro y, en caso necesario, limpiarlo (o sustituirlo, si está estropeado), cada vez que salgamos a fotografiar.

 

CONCLUSIONES

Si algo he aprendido a lo largo de los años es que cada fotógrafo es diferente y sus preferencias ante todas las posibles decisiones fotográficas (por supuesto, incluyendo la elección de los filtros) deben estar sujetas únicamente a su valoración subjetiva.

Tengo la suerte de poder tratar con gran cantidad de fotógrafos a través de los cursos de fotografía que suelo impartir. Me gusta escucharles y que me cuenten porqué utilizan determinadas técnicas que, a priori, podrían resultar extrañas o, peor aún, erróneas. Se pueden aprender así cosas muy interesantes e inesperadas y, sin duda, pronto se llega a la conclusión de que no existen las verdades absolutas, no hay fórmulas únicas ni mágicas, ya que cada persona es diferente, sus circunstancias son distintas y también sus experiencias y conclusiones.

De igual manera, mis propias vivencias me han ido marcando una forma de trabajar, sin duda también subjetiva y en constante evolución, que creo interesante compartir, por si puede ayudar a los demás a la hora de evitar errores por los que yo pasé y facilitarles el camino para poder mejorar sus resultados. Pero siempre dejando espacio para la improvisación, para experimentar, para usar la imaginación, de forma que sea cada fotógrafo el que realice una elección personal del uso de filtros (del uso de todo, en realidad) que siempre debe ir acorde con su estilo propio.

 

Así que, a modo de sugerencia, voy a aventurarme a haceros una recomendación respecto a los filtros que encuentro son más necesarios para la fotografía de paisaje: un polarizador, un degradado neutro de 3 diafragmas y un filtro de densidad neutra de 3 pasos. Y, una vez cubiertos estos mínimos, puede resultar muy interesante disponer también de un filtro degradado neutro inverso de 3 pasos, un filtro degradado neutro circular de 1 ó 2 pasos y un filtro de densidad neutra de 6 pasos. Con esto, ya podéis presumir de poseer un completo set de filtros que, estoy convencida, os va a permitir mejorar sustancialmente vuestras capturas fotográficas.

SOBRE LA AUTORA:

Rosa Isabel Vázquez.

Fotógrafa y docente, es licenciada en dirección de empresas por la Universidad de Wolverhampton (Reino Unido). Forma, junto a José Antonio Fernández, el colectivo artístico Rojo Sache. Su trabajo ha recibido más de 80 galardones internacionales y ha sido expuesto en numerosos países y festivales. También desarrolla una importante labor divulgativa a través de artículos, libros, conferencias, visionados y cursos especializados de fotografía en materias como el lenguaje fotográfico o el paisaje contemporáneo.

Es una de las coordinadoras del área de “Autor y proyectos” de La Máquina, Escuela de Especialización Fotográfica, en la que desarrolla principalmente su faceta docente.

 

el uso de filtros nos permitirá resolver una gran cantidad de situaciones y/o conseguir determinados efectos

Etiquetas: filtros, Rosa Isabel Vázquez

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